Mañanas - en silencio-
Mañanas en silencio, mañanas en solitario, yo, persona de pocas palabras, hecho de menos dar los buenos días al amor de mi vida, ese achuchón mañanero que me carga las pilas. Pero continúa la casa en silencio.
Te planteas la mañana y empiezas a organizarte, -bueno, vamos a ver..., desayunamos..., recogemos la cocina...., nos afeitamoss..., hacemos la cama... (como si uno mismo fuera dos personas a la vez que hablan entre sí), y ya, puestos a las tareas domésticas y pensando en la semana que se aproxima, vamos a ver que planchamos para no tener que andar a la carrera por las mañanas...., ¡¡ufff no me lo creo, 6 pantalones, uno detrás de otro, cuatro camisas, y un juego de sábanas!!, pobre plancha, vaya atracón de quitar arrugas. A estos maratones la pobre no está acostumbrada-, -total, hasta las tres y pico tenemos tiempo de sobra-. Y Todo esto hablando para uno mismo, mientras decido poner la radio a ver que música nos deleitan un domingo por la mañana. Escojo cadena dial y, voilá, música de baladas, lo justo para escuchar uno sólo, cuando en realidad te encantaría estar acompañado para bailar, aunque sea un momentito. Suena Tamara, La Oreja de Van Gogh, y te quedas pensando.- si estuviera aquí conmigo, seguro que nos habríamos dado un achuchón, bailando lentamente, recordando nuestros comienzos con un grupo que a los dos nos acompañó mientras nos trasladábamos en el "saxito". Continúa la música en Dial y una canción del maestro Sabina, canción que por cierto me encanta (¿y cual no?) titulada "Y sin embargo", letra con mucha sustancia y contenido que te describe situaciones de amores y engaños amorosos, que en tu cabeza empiezas a imaginar la situación descrita, tarareas, y como no, el amor ahí está presente, pero a tu lado no lo encuentras, no puedes abrazar, besar, tocar, sentir, mirar... y tu silencio permanece intacto.
De repente, a media mañana, suena el móvil, -no hay duda-, la música personalizada, me dice que es mi vida, mi amor, mi pitufa, por fin mis primeras palabras del día salen al exterior, dando esos buenos días tan deseados desde el despertar de la mañana. Pero el poco tiempo del que disponemos, hace que a penas sepa a poco, te queda el consuelo de que menos es nada, pero ya queda menos, para podernos abrazar, besar, achuchar, mirar, sentir..... y por fin hablar.